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Investigación

Una radiografía de la mesa argentina

Una radiografía de la mesa argentina

La presentación es el 18 de noviembre a las 14, en la Fundación Bunge y Born (25 de mayo 501)

El Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), elaboró un informe sobre la alimentación de los argentinos y la calidad de los alimentos procesados. Será presentado hoy en la Fundación Bunge & Born. Presentamos los principales puntos del trabajo.

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18/11/2015 | Camino

Al comparar los hábitos alimentarios de los argentinos con las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, se evidencian graves deficiencias perjudiciales para la salud. Pocas hortalizas y frutas, lácteos y pastas y legumbres y exceso de azúcares, harinas refinadas y carne vacuna.

El trabajo forma parte del Proyecto Observatorio de Buenas Prácticas Nutricionales, fue dirigido por Sergio Britos y contó con la participación de las asistentes de investigación Ayelén Borg y Cecilia Simonetti. Recibió el apoyo de Bunge Argentina y consistió en un análisis de la calidad de la alimentación de la población argentina promedio y sus brechas de calidad comparadas con un modelo de dieta saludable. El estudio también permitió valorar económicamente el acceso a una canasta saludable de alimentos. Por último, considerando el contexto de obesidad creciente y excesos en la alimentación, el trabajo indagó la evolución de la calidad nutricional de alimentos industrializados en los últimos tres años.

Tiene tres componentes. En primer lugar, a partir de la compilación de información estadística nacional originada por diferentes fuentes (gubernamentales, cámaras empresarias y auditoras de mercado), se elaboraron las Hojas de Consumo Aparente de Alimentos 2013/2014. Las mismas registran la información sobre la cantidad y tipo de alimentos disponibles para el consumo hogareño en el conjunto de la población argentina. Al comparar esos consumos con las Guías Alimentarias y las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, se evidencian las magnitudes de las brechas alimentarias, negativas en el caso de hortalizas, frutas, lácteos y pastas y legumbres y positivas (excesos) en el caso de azúcares, harinas refinadas y carne vacuna.

De la misma manera, el estudio resalta diez características típicas de la “mesa de los argentinos”: excesos en nutrientes críticos, concentración y monotonía de la dieta, alto aporte de calorías de mínima calidad nutricional, bajo consumo y diversidad de hortalizas y frutas, altos consumos de harinas refinadas y azúcares, hidratación poco saludable y deficiencia de calcio por bajo consumo de leche.

El estudio cuantifica las brechas alimentarias (déficit) en 60% (promedio) en hortalizas y frutas y 40% en lácteos. En contraposición el exceso en el consumo de carne vacuna es del orden del 100% y el de azúcares y panificados de 120%. Como resultado, la calidad promedio de la dieta argentina es inferior a la mitad del estándar posible.

La dieta media de los argentinos se compone en un 60% de alimentos naturales o de muy bajo nivel de procesamiento, 20% de productos de nivel medio de procesamiento y otro tanto de productos muy procesados. Los autores del trabajo llegan a la conclusión de que los desvíos poco saludables de la dieta típica argentina no tienen su principal origen en malas prácticas nutricionales por parte de la industria alimentaria, sino que los errores más significativos se originan en los elevados consumos de pan de panadería, carne vacuna fresca, azúcar en infusiones y bebidas y sal agregada desde el salero. Ninguno de tales productos es excesivamente elaborado por la industria.

Por el contario, el trabajo analizó en qué medida los perfiles nutricionales de alimentos industrializados, en particular su composición en sodio y azúcares, se modificó entre 2012 y 2015, hallando reducciones de sodio en las categorías de fiambres, pastas frescas, quesos y aderezos y de azúcar en las de galletitas dulces, aguas saborizadas y yogures.
Por último, el estudio de CEPEA analizó el costo de una canasta saludable de alimentos que el mismo trabajo desarrolló, en consonancia con las nuevas Guías Alimentarias de Argentina, llegando a la conclusión que comer saludable tiene un costo de $ 6025 por mes para una familia de cuatro personas.

El estudio concluye con los diez desafíos que se proponen como metas de la Política Alimentaria.
En la presentación del 18 de noviembre, los autores del trabajo expondrán en detalle los resultados del trabajo y distribuirán infografías referidas a las características de la mesa de los argentinos y la calidad nutricional de la dieta. Asimismo, se expondrán la conformación de la canasta saludable de alimentos y los datos pormenorizados de perfiles nutricionales de alimentos industrializados.

Acerca de la Fundación Bunge y Born

La Fundación Bunge y Born nació en el año 1963 de la mano de Jorge Born (III), Juan Gyselynck, Mario Hirsch y León Mainzer. Desde el inicio, sus objetivos han sido fomentar la investigación científica y la educación, así como también apoyar a la salud y a la cultura nacional. En última instancia, la meta final de la FByB consiste en contribuir al desarrollo de la comunidad mediante el manejo profesional de programas que, con innovación y calidad, apuntan a sumar valor en áreas sociales muchas veces descuidadas, que constituyen la base sobre la cual el país debe apoyarse para crecer y mejorar día a día.

Información de contacto

www.fundacionbyb.org
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