Exportar alimentos en un mundo fragmentado: el riesgo geoeconómico que enfrenta la Argentina

alimentos

Un estudio académico alerta sobre la vulnerabilidad de la canasta exportadora argentina de alimentos, en un escenario global cada vez más atravesado por tensiones políticas. Soja, carne y otros productos clave concentran ventas en pocos mercados y en socios con alto riesgo geopolítico.

La creciente fragmentación geoeconómica del comercio internacional plantea nuevos desafíos para países como la Argentina, cuya inserción externa depende fuertemente de la exportación de alimentos y productos agropecuarios. En un mundo donde el comercio dejó de ser un terreno neutral y comenzó a utilizarse como herramienta de poder, un reciente estudio advierte que buena parte de la canasta exportadora nacional está expuesta a riesgos que exceden lo económico y tienen implicancias geopolíticas directas.

El trabajo, elaborado por Julieta Zelicovich, de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y Nicolás Sidicaro, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), propone una herramienta original para medir esa exposición: el Índice de Exposición al Riesgo Geoeconómico por Producto (IEGP). A diferencia de los enfoques tradicionales, el índice no se limita a analizar volúmenes exportados o concentración de mercados, sino que incorpora variables políticas e institucionales de los principales socios comerciales de la Argentina y características centrales de cada relación bilateral.

La hipótesis que estructura el análisis es que el uso de la política comercial con fines estratégicos, y, por lo tanto, la probabilidad de disrupciones en los flujos comerciales, tiende a aumentar cuando confluyen tres factores: baja institucionalidad bilateral, alta disonancia ideológica y antecedentes de comportamientos coercitivos. Cuando estas condiciones se combinan con productos relevantes y mercados concentrados, la vulnerabilidad se vuelve significativa.

070Zelicovich

Alimentos: fortaleza económica, fragilidad estratégica

Aplicado a la canasta exportadora de 2023, el IEGP permite identificar 26 productos con vulnerabilidad económica, que en conjunto explican más de la mitad de las exportaciones argentinas. Dentro de ese grupo, seis productos presentan un nivel elevado de riesgo geoeconómico, encabezados por la soja, la carne bovina congelada, la cebada y el carbonato de litio.

El dato más relevante es que los alimentos y productos agropecuarios concentran el núcleo de esa vulnerabilidad. Catorce de los productos identificados pertenecen a este rubro y representan cerca del 23% de las exportaciones totales del país. La combinación de alto peso económico y destinos concentrados expone a la Argentina a posibles shocks externos derivados de conflictos políticos, tensiones diplomáticas o decisiones unilaterales de sus socios comerciales.

alimentos
Argentina es el tercer exportador neto mundial de alimentos.

Lejos de tratarse únicamente de un problema de diversificación insuficiente, el estudio muestra que en muchos casos se trata de mercados globalmente concentrados, como ocurre con la soja o el litio. Sin embargo, en otros productos, como aceites vegetales, cereales o carnes, la dependencia de pocos destinos amplifica la sensibilidad frente a eventuales medidas restrictivas.

Socios críticos y poder geoeconómico

El análisis identifica 19 países como socios comerciales críticos, entre ellos China, Estados Unidos, Brasil, India y la Unión Europea. Al evaluar el riesgo geoeconómico bilateral, China y Estados Unidos aparecen en el nivel más alto, no solo por su peso en las exportaciones argentinas, sino también por su capacidad demostrada de utilizar el comercio como instrumento estratégico y por la escasa institucionalidad que regula esos vínculos.

Otros países se ubican en un riesgo intermedio, mientras que socios regionales como Chile, Brasil o Paraguay muestran niveles más bajos, asociados a una mayor previsibilidad institucional y menor distancia ideológica. El estudio subraya que el riesgo no proviene exclusivamente de regímenes autoritarios, sino también de asimetrías de poder, diferencias políticas y debilidad de los marcos multilaterales.

Más allá del comercio: una agenda de política exterior

Uno de los principales aportes del trabajo es su mirada integrada entre política económica y política exterior. La especialización exportadora en alimentos, históricamente considerada una ventaja comparativa, aparece aquí también como una fuente potencial de condicionamientos externos en un contexto de creciente uso geopolítico del comercio.

El índice propuesto no busca predecir crisis, sino anticipar escenarios de riesgo y ofrecer una base empírica para el diseño de estrategias de inserción internacional más resilientes. En un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias, la crisis del multilateralismo y la politización de los flujos comerciales, la advertencia es clara: para la Argentina, exportar alimentos ya no es solo una cuestión económica, sino también geopolítica.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *