BUAR le apuesta al búfalo en las mesas argentinas
Hay una imagen que resume mejor que cualquier estadística el cambio que propone BUAR: cortá un bife de búfalo y vas a ver que la grasa es blanca, no amarilla. No es un defecto ni una rareza genética. Es la prueba, a simple vista, de que se trata de un animal distinto, con una fisiología distinta, y según sus promotores, con un lugar propio para ganarse en la parrilla y en la carta de los restaurantes argentinos.

