Mailo Carta Abierta: una experiencia con maridaje de Stella Artois, todos los jueves en Devoto
El restaurante, que abrió a finales del año pasado, propone un jueves diferente, con una carta especial pensada para disfrutar…

Novedades, lanzamientos y tendencias del sector.
El restaurante, que abrió a finales del año pasado, propone un jueves diferente, con una carta especial pensada para disfrutar…
Relajarse no debería ser un privilegio del fin de semana. Esa es la premisa detrás del “7-Pack”, la nueva propuesta…
La Mar del Plata Coffee Cup 2026 celebra la cultura cafetera argentina con una expo de dos días pensada para…
A metros del Obelisco, en pleno corazón porteño, funciona Keller, un bodegón que en los últimos años apostó a un formato poco habitual en la zona: platos abundantes, pastas caseras y, como sello distintivo, cerveza artesanal por sobre el vino. Al frente del local está Jazmín Sahal, con 23 años de trayectoria en gastronomía, que resume la fórmula del éxito en tres patas: producto, ubicación y equipo.
El turismo gastronómico cambió. Ya no alcanza con reservar mesa en el restaurante indicado ni con probar los platos típicos de cada destino. Los viajeros de hoy quieren participar: cosechar, amasar, pescar, entender qué hay detrás de cada ingrediente y conocer a quienes lo producen. En ese nuevo mapa culinario global, Panamá se posiciona como uno de los destinos más interesantes del momento.
Dos países que nunca estuvieron cerca geográficamente pero que tienen en común algo que no es casual. Argentina y Argelia construyeron su identidad culinaria alrededor de un ingrediente que llegó de afuera y terminó siendo más propio que cualquier cosa que hubiera antes.
Un país que recibe a sus invitados con dátiles y una taza de qahwa sin asas, contra otro donde el asado y el mate son la forma más natural de decir “quedate un rato más”. Uruguay y Arabia Saudita, dos cocinas separadas por todo el planeta que, en el fondo, hablan el mismo idioma: el de la hospitalidad.
La potencia europea con más Mundiales en el podio se enfrenta a la isla caribeña que debuta en la Copa del Mundo. En la mesa, el choque más asimétrico de la fase de grupos: un embutido de Alemania con indicación geográfica protegida por la Unión Europea contra un plato de Curazao que nació del ingenio de los esclavizados para aprovechar lo que los colonos desechaban. No hay favorito obvio. Y eso es exactamente lo que lo hace interesante.
Las vísceras de cordero de las Tierras Altas contra el cerdo marinado del Caribe. Dos cocinas nacidas del aprovechamiento y la resistencia que tienen en común algo inesperado: los dos platos nacionales de Escocia y Haití fueron, en algún momento, comida de los que menos tenían. Y los dos terminaron siendo orgullo nacional.
Este jueves 11 de junio arranca en el Estadio Azteca la Copa del Mundo más grande de la historia. Camino Gastronómico la sigue partido a partido, pero desde otro ángulo: el de las cocinas que entran a la cancha. El Mundial de los platos, las bebidas y los sabores.