50 años poniendo calidad en cada plato: la historia del Frigorífico Marilú Damiano

Marilú Damiano

Hay empresas que crecen y hay empresas que maduran. El Frigorífico Marilú Damiano pertenece a la segunda categoría.


Con más de cinco décadas de historia, este frigorífico porteño pasó de ser un pequeño mercado de barrio en Villa Urquiza, a convertirse en uno de los proveedores de referencia para la gastronomía premium argentina.

Y lo hizo sin perder lo que lo hizo grande: el trato cercano, el compromiso con la calidad y una vocación genuina por el oficio.

Marilú Damiano: un nombre con historia

La empresa fue fundada por dos inmigrantes italianos, Domingo Ruggiero y Vito Manchisi, con una convicción simple pero exigente: ofrecer productos de excelencia y construir relaciones de confianza con sus clientes.

El nombre que eligieron para su emprendimiento no fue arbitrario: Marilú y Damiano son los nombres de sus hijos. Desde el inicio, la empresa llevó impresa su identidad familiar.

Con los años, la incorporación de Ángel Ruggiero marcó el primer gran salto de escala, profesionalizando la operación sin abandonar el espíritu artesanal que la distinguía.

Más adelante, Álvaro Moscoso acompañó durante décadas el desarrollo comercial de la firma, consolidando su presencia en el mercado gastronómico.

La generación que mira hacia adelante

Hoy, la empresa es conducida por Diego Dibiagi y Matías Yegros, dos nombres que representan el relevo generacional y la apuesta por la modernización. Bajo su liderazgo, Marilú Damiano incorporó tecnología en sus procesos productivos, fortaleció su estructura logística y comenzó a proyectarse hacia mercados de exportación, sin resignar la identidad que la construyó.

Marilú Damiano
Diego Dibiagi y Matías Yegros, la nueva generación al frente del Frigorífico Marilú Damiano.

Desde su planta en la Ciudad de Buenos Aires operan un centro integral que abarca desposte vacuno, producción de embutidos, envasado al vacío, cámaras de almacenamiento y distribución diaria.

Abastecen a restaurantes, hoteles, empresas de catering y comercios especializados, sosteniendo un modelo de proximidad que en el mundo gastronómico tiene un valor enorme.

¿Por qué importa esto para la gastronomía?

En un sector donde la cadena de frío, la trazabilidad y la consistencia en los cortes pueden hacer la diferencia entre un plato memorable y uno mediocre, trabajar con un proveedor que conoce su materia prima de punta a punta no es un detalle menor.

Marilú Damiano implementó sistemas de control que permiten supervisar cada etapa del proceso, desde la recepción de las medias reses hasta la entrega en el establecimiento.

Con más de 100 familias vinculadas a su operación, esta empresa es también un ejemplo de lo que puede construirse cuando el trabajo y la calidad son verdaderamente valores y no solo palabras en un folleto.


www.mariludamiano.com.ar


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