Cómo sobrevivir (y crecer) en un mercado en crisis: la estrategia de Marilú Damiano

Marilu Damiano

El sector gastronómico argentino atraviesa uno de sus momentos más difíciles en años recientes. La caída del consumo, la suba de costos, los cambios en los hábitos de la gente y la incertidumbre macroeconómica presionan a toda la cadena: desde el productor hasta el restaurante. Cómo hacen en Marilú Damiano para surfear la ola.


En ese contexto, los proveedores del sector también sienten el impacto y la forma en que lo enfrentan dice mucho sobre su solidez.

El Frigorífico Marilú Damiano no esquivó la realidad: registró una caída de aproximadamente el 40% en su volumen de ventas vinculado al rubro gastronómico, su principal mercado. Pero lo que hizo con esa información es lo que vale la pena analizar.

Marilú Damiano: compensar la caída con inteligencia comercial

En lugar de ajustar y esperar, la empresa optó por una estrategia activa: fortalecer su fuerza de ventas e incorporar nuevos clientes en forma sostenida. El resultado fue una compensación significativa de esa baja, reduciendo el impacto real sobre el volumen total de kilos comercializados.

Este tipo de respuesta, diversificar la cartera de clientes en lugar de depender de los mercados consolidados, es exactamente lo que distingue a las empresas que salen fortalecidas de las crisis de las que simplemente sobreviven.

marilu damiano

Diversificación de mercados como estrategia

La estrategia de Marilú Damiano no se limita al mercado gastronómico. La empresa viene ampliando su presencia en otros segmentos del mercado interno y, al mismo tiempo, avanza en su proyección exportadora, explorando nuevos destinos para sus productos.

En un contexto global complejo, con conflictos bélicos que alteran las cadenas de abastecimiento y los precios internacionales, identificar nuevas ventanas de comercialización se vuelve una capacidad estratégica clave.

La eficiencia como norte

La visión que guía a la conducción actual de la empresa es clara: tecnificar cada vez más, incorporar metodologías modernas y llevar la eficiencia operativa al máximo. No como un fin en sí mismo, sino como el camino para ofrecer un mejor producto y un mejor servicio.

Para los profesionales de la gastronomía, esto tiene una traducción concreta: trabajar con proveedores que invierten en tecnología y procesos es trabajar con mayor previsibilidad, mejor calidad sostenida en el tiempo y menos sorpresas en la cadena de abastecimiento.

En tiempos de convulsión, la solidez del proveedor importa tanto como la calidad de lo que entrega.


www.mariludamiano.com.ar


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