Karen Patricia Núñez Molas lleva la cocina paraguaya al centro del debate sobre identidad, migración y empleo. Con el programa Punto de Oportunidades llega el 6 de junio al Centro Cultural de la República del Paraguay en Buenos Aires.
Cuando Karen Patricia Núñez Molas habla de gastronomía, no habla solo de recetas. Habla de geopolítica. La directora del proyecto Punto de Oportunidades sostiene que la cocina paraguaya, cimentada en la herencia guaraní, en el maíz, la mandioca y el ritual compartido del tereré, es el vínculo más sólido que une a Paraguay y Argentina, más duradero que cualquier acuerdo diplomático formal.
Esa convicción es la que motiva, en parte, la jornada que el próximo sábado se realizará en el Centro Cultural de la República del Paraguay, en pleno centro porteño.
El evento enmarca el programa Punto de Oportunidades, una iniciativa de formación gratuita en oficios impulsada por la Agencia de Habilidades para el Futuro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que llega ahora con un alcance nuevo: la comunidad migrante paraguaya.

Datos del evento:
- Sábado 6 de junio, de 10 a 14.
- Tucumán 1833, CABA
- Centro Cultural de la República del Paraguay
“La gastronomía es geopolítica viva. Al rescatar nuestras recetas originarias y traer nuestros platos nativos al corazón de Buenos Aires, no solo compartimos sabores; activamos canales de diplomacia blanda que dignifican la identidad paraguaya en el exterior.”
Karen Patricia Núñez Molas, directora del proyecto Punto de Oportunidades
Para Núñez Molas, la identidad cultural no es un elemento decorativo en la conversación sobre empleo y desarrollo: es su eje central.
“La identidad cultural es el canal más formal y efectivo para la dignificación del empleo productivo”, afirma. En esa lectura, enseñar un oficio a un compatriota en Buenos Aires no es solo una política laboral; es un acto de reconocimiento de la herencia colectiva que ambos pueblos comparten.
La cocina, un ADN gastronómico ancestral
El argumento que desarrolla Núñez Molas tiene raíces concretas: el ADN gastronómico paraguayo, el maíz, la mandioca, el ritual social de la yerba mate, ignora, según ella, las fronteras políticas de los mapas modernos. Ese sustrato guaraní habita en la memoria colectiva de ambos pueblos y, cuando se lo trae al primer plano, se convierte en inversión, turismo y co-desarrollo regional.
En esa línea, Núñez Molas menciona iniciativas de salvaguardia patrimonial como “La Ronda del Tereré”, que buscan preservar y proyectar esas prácticas culturales compartidas. No como folclore estático, sino como herramienta viva de diplomacia blanda.

“Esto va a beneficiar a ambos países, colocando a Paraguay y Argentina entre los primeros en lograr un acuerdo educativo de gran envergadura a nivel regional”
El programa y el acuerdo binacional
La jornada del 6 de junio se enmarca en un proceso más amplio. Núñez Molas impulsó un proyecto de convenio educativo binacional acompañado de una carta de intención dirigida a la embajadora Helena Felip y al director de la Agencia de Habilidades para el Futuro. Bajo ese marco, se implementaron acciones concretas para acercar formación gratuita en oficios a los migrantes paraguayos residentes en Buenos Aires.
El ministro del Centro Cultural, Gustavo Miranda, acompañó la instalación del proyecto junto a la colectividad desde sus inicios. La convocatoria se extiende a asociaciones, organizaciones y redes de paraguayos en Argentina, con el objetivo de ampliar el alcance de las oportunidades de formación y empleo para la comunidad migrante.
Según Núñez Molas, el acuerdo en desarrollo podría colocar a Paraguay y Argentina entre los primeros países de la región en concretar un convenio educativo de gran envergadura. Una apuesta que, en su visión, no comienza en un aula sino en una mesa: con un chipa, un mate y la memoria de lo que siempre estuvo ahí.

