Este jueves 11 de junio arranca en el Estadio Azteca la Copa del Mundo más grande de la historia. Camino Gastronómico la sigue partido a partido, pero desde otro ángulo: el de las cocinas que entran a la cancha. El Mundial de los platos, las bebidas y los sabores.
Cuando México y Sudáfrica salten al césped del Azteca para dar inicio a la Copa del Mundo 2026, miles de millones de personas en el planeta estarán mirando la misma imagen: dos selecciones, una pelota, noventa minutos. Pero hay otra disputa que nadie arbitrará y que, sin embargo, es igual de real: la que se da entre el taco al pastor y el braai, entre el chile y las especias, entre la caipirinha y el aquavit, entre el mate y el machboos.
Esa es la competencia que vamos a seguir desde Camino Gastronómico durante las próximas semanas.
El torneo más grande de la historia
Esta edición es histórica: por primera vez participan 48 selecciones, distribuidas en 12 grupos de cuatro equipos. El torneo se celebra también por primera vez en tres países simultáneamente: Estados Unidos, México y Canadá. Son 104 partidos, 16 ciudades sede, y un recorrido que va del 11 de junio al 19 de julio. Nunca antes el fútbol había convocado a tantas naciones en un mismo escenario.
Para nosotros, esa diversidad tiene un significado particular: 48 selecciones son 48 cocinas. 48 identidades construidas durante siglos alrededor de una mesa, un fogón, una bebida. Y cada partido es, en el fondo, un encuentro entre dos formas distintas de entender el placer, el territorio y la cultura.

Tres anfitriones, tres mesas
El Mundial 2026 no tiene un solo país sede, tiene tres. Y los tres traen a la mesa propuestas que merecen ser nombradas antes de que empiece cualquier partido.
México recibe el puntapié inicial en el Azteca, y lo hace con una de las cocinas más ricas y complejas del planeta, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Los chiles, el maíz en todas sus formas, los moles que llevan horas de preparación, los tacos que se comen de pie en una esquina a medianoche: la cocina mexicana es simultáneamente popular y sofisticada, cotidiana y ceremonial.


Estados Unidos llega con una identidad gastronómica que muchos subestiman pero que tiene mucho más para mostrar que la hamburguesa y las papas fritas. El barbecue del su, con sus siglos de historia, sus técnicas de ahumado, sus salsas regionales, es una expresión cultural tan legítima como cualquier otra. La diversidad migratoria del país también está en su mesa: los crawfish de Louisiana, el chowder de Nueva Inglaterra, los burritos de Texas y el cheesesteak de Philadelphia.
Canadá cierra el trío con la poutine como emblema ineludible, papas fritas, queso en grano y salsa, pero también con una escena culinaria que en ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal tiene un nivel de sofisticación pocas veces reconocido fuera de sus fronteras.
El mapa de las 48 cocinas del Mundial
Lo que viene en los próximos días en Camino Gastronómico es un recorrido gastronómico por los doce grupos del Mundial. Partido a partido, vamos a presentar los platos y bebidas emblema de cada selección, su historia, su contexto cultural y, por qué no, el maridaje que uno podría imaginar entre las dos cocinas que ese día se enfrentan.

El recorrido será diverso como pocas veces. Del kimchi coreano al haggis escocés. Del thiéboudienne senegalés, un arroz con pescado que muchos consideran el plato nacional de África Occidental, al plov uzbeko, esa preparación de arroz con carne y zanahoria que en Asia Central se cocina para bodas, funerales y celebraciones. De la feijoada brasileña al ghormeh sabzi iraní. Del ceviche ecuatoriano al mansaf jordano, donde la carne de cordero se cocina en leche fermentada de cabra.
Habrá cocinas conocidas y otras que para muchos lectores serán un descubrimiento. La de Curazao, por ejemplo, pequeña isla del Caribe con apenas 150.000 habitantes, que clasifica a su primer Mundial y lleva en su mesa el keshi yena, un queso gouda relleno de carne especiada con influencias africanas y holandesas. O la de Cabo Verde, archipiélago atlántico cuya cachupa, un guiso de maíz, legumbres y carne, condensa cinco siglos de historia colonial y resistencia cultural.
Un veredicto editorial distinto
En cada nota habrá un ganador gastronómico. No el del partido, eso se definirá en la cancha, sino el que, a criterio editorial, presenta la propuesta más interesante, más sorprendente o más desconocida para el lector argentino. Será un veredicto arbitrario, indefendible y completamente subjetivo. Exactamente como el fútbol.
También vamos a sostener una apuesta: que más de una vez, la cocina del equipo perdedor en la cancha resultará ganadora en la mesa.
Mañana empieza
La ceremonia de apertura se realizará en el Estadio Azteca con las presentaciones de Alejandro Fernández, Belinda, J Balvin, Danny Ocean, Los Ángeles Azules y Maná.
Después, México y Sudáfrica disputarán el primer partido. Y más tarde, ese mismo día, será el turno de Coreo del Sur y República Checa, también en México, pero en el Estadio de Guadalajara.
Desde Camino Gastronómico estaremos ahí, pero mirando el menú.
Bienvenidos al Mundial de las Comidas.

